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516 dias contigo..papá

Le hablaba a mi mami, al oido. Sabia que me estaba escuchando aunque estuviese sedada y no me podía ver. Mamá, cuidaré del papá le repetía una y otra vez, en su lecho de despedida.


No te preocupes, nunca le soltaré de mi mano y estaré siempre a su lado. Se lo prometí hasta la saciedad, necesitaba que mi mami se fuese tranquila y en paz.

Mi Papá, estaba delicado pero era un hombre muy fuerte, tenia un cuerpo atlético y un aspecto aún atractivo, a pesar de su edad, pero estaba muy frágil.


Me quede con él. 516 dias fue un regalo de la vida, siempre he pensado que mi mamá fue muy generosa partiendo antes aunque no quisiera irse, nos quería demasiado.


Las manos de mi papá fuertes y poderosas.

Fuí muy afortunada, por tener la oportunidad de poder conocerlo más y mejor, al tenerlo más cerca, aprendí a entenderlo a experimentar y a ser consciente del ser de luz que tenia a mi lado.

Mi papá era muy buena persona, he incluso a veces demasiado, me despertaba mucha ternura, tenia mucho mundo interior y su nobleza era demasiado sensible.


La perdida de su amada, lo dejo muy decaído y aún lo debilito mucho más, hablábamos mucho de ella, eso lo reconfortaba y le desahogaba. Toda la vida juntos le resultaba muy difícil vivir sin ella, pero esta ausencia hizo que llegáramos a formar un amor inquebrantable entre los dos.


Mis papis de jóvenes

Te echo mucho de menos papá, me acuerdo mucho de tí. Pero se que estás bien ahora descansa y no estás solo presiento que estas con los tuyos con mamá, tus padres y tú hermana.


Mi papá y yo cogidos de la mano

Desde que te fuiste, tengo sentimientos encontrados, siento la orfandad muy adentro, mis referentes se han ido a la eternidad. Me siento extraña, pero estoy feliz, porque os tuve a mi lado hasta vuestro último suspiro. Y tú papá; – me enseñaste a no tenerle miedo a la muerte, lo viví como un proceso natural, me lo pusiste fácil y te estoy eternamente agradecida -.


¿Sabes lo que más echo de menos de ti, papá? peinarte, pasar el peine por tu cabecita y rascarte la espalda era como un ritual cada sábado a las 19:00pm en punto, después de la ducha. Ayudarte a ponerte el pijama limpio y embadurnarte de cremas para que tú piel estuviese hidratada y suave.


Te dejabas hacer de todo por mi, me gustaba mucho verte tan guapo. Aunque fuese con pijama, después te arropaba y te dormías. Diciéndome casi en un susurro; -que bien estoy aquí-.


BUEN VIAJE, Papí vuela alto muy alto, siempre has sido un alma libre, mi chico rebelde y noble.


Lloro tu ausencia, os echo tanto de menos PAPÁ. Muchas veces me pregunto; ¿Y ahora que? ¿Que va ser de mi?

Pero os tengo a mi lado, a través de la luz de la ventana, de un amanecer, de la brisa que acaricia mi pelo, de las plumas blancas que me encuentro en mi camino, de la sonrisa de vuestros sobrinos-nietos siempre estáis ahí, cuidándome y protegiéndome.


Donde fueron felices

Gracias PAPITO por todo

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